jueves, 14 de mayo de 2015

NOTI-PLD


Ven crisis PLD no debe extenderse; conocerían reforma en la próxima semana

Alejandrina Germán advierte que en el PLD se expulsa a quien no demuestra acusacionesLa crisis interna del PLD se ha trasladado al Congreso. | Fotógrafo: Luis Gómez
SANTO DOMINGO. Un día después de que 363 de 635 miembros del Comité Central hicieran público un documento de apoyo a la propuesta aprobada por el Comité Político de tratar de modificar la Constitución para permitir la repostulación del presidente Danilo Medina, y que unos 34 diputados del PLD ratificaran su renuencia a acatar esa disposición, los congresistas de ese partido mantuvieron ayer posiciones temerarias a favor y en contra del tema.
El diputado Víctor Sánchez advirtió que las firmas de los miembros del Comité Político supone que “300 miembros responden a Leonel Fernández, lo que significa la mitad del partido”; por lo que instó a que los peledeístas no se dediquen a medir fuerzas. “Como partido estamos llegando al suicidio. Debe haber avenencias entre las partes. Este julepe no puede durar dos semanas más, porque lamentablemente vamos a caer en una situación crítica con relación a los demás partidos”, expuso.
El legislador de la cámara baja por la provincia Bahoruco, Rafael Méndez, sentenció que “la reforma constitucional va a pasar, y tendrá que pasar, porque la sensatez y la disciplina tendrá que imponerse”. Señaló que la reelección del presidente Danilo Medina “es un clamor del pueblo”.
El senador por Azua, Rafael Calderón disminuyó las disputas internas, pero dijo que los miembros firmantes pueden hacerlo. “Ni hay enfrentamiento, ni hay conflicto que no sea una lucha democrática. Eso es todo lo que hay, y si hay miembros del Comité Central que hicieron su publicación, están en su derecho”, dijo el congresista.
Mientras que el senador por Pedernales, Dionis Sánchez, consideró infructuoso el apoyo de los miembros del Comité Central. “No veo en qué aporta o qué suma que los miembros del Comité Central hayan hecho eso. Yo veo que ese tema se debe discutir en la sangre del partido. Que se discuta a lo interno del partido, en los organismos, en el Comité Central o en la base”, entendió.
El diputado por la provincia Duarte, Lupe Núñez, dijo que “lo más importante es la causa que da origen al problema en el PLD”. El legislador expresó que la razón del enfrentamiento “es que se le está negando la oportunidad a un compañero del partido para que sea candidato, cuando no está impedido por ley, y que ganaría según todas las encuestas”.
Expulsión por calumnia
Alejandrina Germán, integrante del Comité Político, aseguró que la tradición en el PLD, cuando se presentaban pronunciamientos de peledeístas detractando a otros, era que se convocaba las partes, y si el detractor no demostraba fehacientemente su acusación, era éste quien resultaba expulsado, en virtud de la máxima boschista de que “Todo compañero es un hermano en la lucha al que debemos respeto y lealtad”.
Comisión de reforma se reúne hoy entre debates
La Comisión Especial del Senado que estudiará el proyecto de ley que declara la necesidad de reformar la Constitución en su artículo 124, se reúne hoy a las 10:30 a.m., en un ambiente de debate entre los legisladores peledeístas que apoyan la reintroducción de la reelección consecutiva y los que se oponen.
El último “amague” contra la reforma se registró en la tarde de ayer, durante la sesión del Senado, cuando Sonia Mateo presentó una moción para la reestructuración de la comisión especial, que implicaba dejar sin efecto la convocatoria de hoy.
El alegato era que la comisión fue integrada sin incluir una representante femenina (en la cámara alta hay cuatro senadoras), lo que violaría el precepto de equidad de género. La petición fue refrendada por Arístides Victoria Yeb y José Rafael Vargas.
Durante el debate, Reinaldo Pared Pérez dijo que la presidenta del Senado no había violado ningún precepto de equidad, ni del reglamento del hemiciclo, ya que los artículos referidos en la petición señalaban aspectos relativos a las comisiones permanentes y sus miembros, que son elegidos por un período de dos años. “Quieren un consejo. Retiren eso”, expresó.
Tras la intervención del senador del DN y la reiteración de Victoria Yeb, la petición no volvió a ser mencionada, y se desconoce si fue retirada por su proponente.
En declaraciones al finalizar la sesión, tanto Lizardo como Pared Pérez reiteraron la realización hoy de la reunión de la comisión especial.


Danilismo muestra dominio en Comité Central

Recogieron firmas y 363 miembros del CC piden a congresistas pasar reforma
SANTO DOMINGO. El presidente Danilo Medina y sus seguidores dieron otra muestra de predominio en los organismos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) al presentar hoy las firmas de apoyo de 363 de 635 miembros del Comité Central de esa organización.
Ahí resaltan que el danilismo llega a 386 votos en el Comité Central, ya que a ellos se adhieren 23 votos de los dirigentes del Comité Político que también son miembros de ese organismo, y favorecen la reelección del presidente Medina.
Entre los firmantes sobresale el ministro de la presidencia, Gustavo Montalvo, quien no se ha pronunciado sobre el tema.
También lo firman 12 senadores, que son Amílcar Romero, de la provincia Duarte; Charlie Mariotti, de Monte Plata; Ivón Chahín, de El Seibo; Félix Nova, de Monseñor Nouel; Heinz Vieluf, de Montecristi; Wilton Guerrero, de Peravia; Rubén Darío Cruz, de Hato Mayor; Tommy Galán, de San Cristóbal; Rafael Calderón, de Azua; Juan Orlando Mercedes, de Independencia; Luis René Canaán, de Hermanas Mirabal y Antonio Cruz, de Santiago Rodríguez.
Con este mensaje, Medina y su sector advierten al expresidente Leonel Fernández y su grupo que si el conflicto por la reforma constitucional llega al Comité Central, también serían derrotados en el debate de la reforma constitucional para permitir la reelección presidencial consecutiva, como ocurrió el 19 de abril, cuando esa posición triunfó con 23 votos en la reunión de los 35 miembros del Comité Político.
En un documento publicado en esta edición, los danilistas llaman a los legisladores del PLD a acatar la decisión de ese organismo, amparados en el artículo 25 de los estatutos, que señalan en su acápite F que es función del Comité Político “dirigir la política congresual y municipal del partido”.
Advierten que “las decisiones que históricamente ha tomado el Comité Político, amparado en este artículo, nunca han sido cuestionadas por ningún órgano u organismo del partido, lo que ha sido la garantía de nuestra unidad política. Por lo que entendemos la decisión debe ser respetada”. Asimismo, indican que sólo la disciplina y el respeto a los estatutos garantizan la unidad del PLD.
Los danilistas aseguran que son 433 los miembros del Comité Central que respaldan su posición (74%), ya que para los fines de esa publicación de las firmas sólo fueron considerados aquellos que pudieron firmar directamente.
Aseguran, además, que el Comité Central tiene una matrícula de 608 miembros, excluyendo a los fallecidos y en licencia por sus funciones.
Comisión se reunirá
La Comisión especial designada para analizar el proyecto de reforma constitucional convocó a sus nueve miembros a una reunión que realizará mañana a las 10:30 a.m. en el salón Eugenio María de Hostos del Senado.
Los integrantes son Reinaldo Pared, Julio César Valentín, Adriano Sánchez Roa, Euclides Sánchez, Rafael Calderón, Amable Aristy, Félix Vásquez, Arístides Victoria y Félix Nova.
Leonelistas  se declaran garantes de la Constitución
Los diputados y miembros del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que siguen al ex presidente Leonel Fernández reiteraron ayer “la inequívoca y firme decisión de ser defensores y garantes de la Constitución de 2010”.

El diputado Henry Merán leyó un documento de prensa ante otros 33 diputados peledeístas de la misma tendencia, expresando que “nos mantendremos alertas y vigilantes para que los procedimientos constitucionales que establece nuestra Carta Sustantiva no resulten vulnerables o desconocidos por fórmulas ilegales, atropellantes y antidemocráticas que en modo alguno propician el consenso y la participación de la sociedad dominicana”.

Próximo pulso del PLD apunta a candidaturas 2016

La dirigencia media y de base quiere haya elecciones internas
 
SANTO DOMINGO. El pulso grupal entre danilistas y leonelistas no se detiene en la candidatura presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sino que el conflicto se agudiza a la hora de poner sobre la mesa las candidaturas municipales y legislativas de los comicios del 2016.
Pase lo que pase con la reforma constitucional, el próximo match entre danilistas y leonelistas apunta a otra lucha por la supremacía en el Congreso Nacional y los ayuntamientos.
Ya el expresidente Leonel Fernández ha perdido tres batallas, la primera en la elección del Comité Central, la segunda en la ampliación del Comité Político, y la tercera en la votación de ese organismo el pasado 19 de abril, donde se discutió la reelección presidencial consecutiva por solo un período, y ganó con 23 votos a favor.
Con el poder que da dirigir el Estado y los altos niveles de aceptación del presidente Danilo Medina, la cuarta derrota sería fácil de vaticinar para el grupo del expresidente Fernández, razón por la que muchos de sus legisladores y alcaldes sueñan con un acuerdo que los repostule en sus posiciones.
El politólogo Freddy Ángel Castro, estimó que los liderazgos de Medina y Fernández debieron cohabitar, y no llegar a este punto.
Mientras que el politólogo Belarminio Ramírez aconseja a Fernández no exponerse a otra derrota interna.
Algunos dirigentes medios y de base consultados argumentan que resultaría lesivo para la renovación del liderazgo peledeísta el hecho de que sean repostulados los legisladores rebeldes contra la decisión del Comité Político para una reforma a la Constitución que restablezca la reelección presidencial consecutiva.
Atribuyen la postura de los sublevados a que muchos ya han perdido simpatías en sus pueblos, y se ven desplazados por nuevos líderes locales, por lo que buscan presionar para un “amarre” arriba que los coloque nuevamente como candidatos, sin pasar por un proceso interno.
Afirman que ya tienen varios procesos esperando ir a elecciones internas para poner a prueba su liderazgo local, para llegar a tener candidaturas a diputados, alcaldes, regidores y directores de distritos municipales, pero han tenido que ceder por acuerdos o disposiciones de la cúpula.
Las bases opinan
Aquilina Figueroa, vicepresidenta del comité intermedio José de San Martín B, en la zona de Pedro Brand, critica la actitud de los legisladores de no acatar la decisión del Comité Político, cuando la dirigencia media y de base ha sido la más sacrificada por los acuerdos.
Figueroa recordó que en su caso, fue candidata a diputada, pero tuvo que ceder, porque el PLD se reservó una candidatura para el acuerdo con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), lo que acató de manera disciplinada.
“Yo entiendo que ese asunto de rebeldía de los legisladores no es más que buscando quererse reelegir, somos muchos los que estamos esperando precisamente someternos a escrutinios, que se evalúe a los legisladores”, enfatizó.
Afirmó que las bases no quieren que a los legisladores se les regalen candidaturas.
De su lado Carlos Ferrera, quien preside el comité intermedio Fernando Germán A1, de Villa Juana, estima que “lo que hay es que acatar porque ya hay una decisión tomada, ya el organismo superior tomó una decisión, y simplemente hay que acogerla”.
Dijo que en su caso estaría dispuesto a ceder en sus aspiraciones a diputado en pos de que se preserve la unidad del PLD, y se produzca un entendimiento entre los principales líderes y sectores.
Adan Bodden, miembro fundador del PLD y del intermedio Mella G2, de Santo Domingo Este, no consideró que hay rebeldía, sino que se está discutiendo una situación política.
“En toda la vida que tengo en este partido todas las crisis han sido resueltas”, expresó.

Comenzó era del danilismo en el PLD, tras los resultados de las elecciones y Congreso

El sector liderado por Medina trazó una estrategia de control político
SANTO DOMINGO. Nuevos aires soplan en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), donde, a pesar de que no se ha producido una renovación en los organismos, sí ha habido un cambio en la hegemonía grupal.
Desde el pasado miércoles es un hecho consumado el dominio del sector que sigue al presidente Danilo Medina, ya que cuenta con alrededor de 400 miembros de los 623 del Comité Central, 15 de los 35 miembros del Comité Político, y el apoyo mayoritario de 5 de los siete denominados miembros de la "OTAN", grupo de gran influencia en ese organismo.
A pesar de que las votaciones para los miembros del Comité Político fueron secretas, el danilismo impuso su estrategia de avance grupal, al postular sólo a nueve de los 21 candidatos para esa posición.
Esto les permitió no dispersar sus votos, y hasta respaldar dentro de la lista cerrada del grupo a un candidato del sector contrario, Radhamés Jiménez, quien obtuvo el tercer lugar con 363 votos. A favor de Jiménez también está que recorrió el país explicando su propuesta, pero otros de su sector, como Félix Bautista, Franklin Rodríguez y Rafael Camilo, no corrieron la misma suerte.
El apoyo al ex procurador, así como la entrada al juego del asistente del mandatario, Carlos Pared, y del ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, fueron puntos que impidieron la llegada de Bautista al exclusivo club.
Tras las plenarias del 24 de noviembre del año pasado, el danilismo logró su estrategia de recuperar un control de las estructuras del PLD que siempre se le atribuyó a Medina, y reflejar la popularidad externa del mandatario de un 80%, en las filas del partido.
Estos resultados le dan a Medina una mayor fortaleza y seguridad para gobernar, y se espera que busquen obtener la mayor cantidad de candidatos a senadores, diputados, alcaldes, regidores y directores de distritos municipales para los comicios del 2016.
Ante esto, el ex presidente Leonel Fernández ha asumido una actitud de prudencia política, cumpliendo con sus funciones institucionales, y contemplando el momentum político de Medina.
Las opiniones
El aspirante presidencial y miembro de Comité Político, Francisco Javier García, definió la elección del miércoles como "una fiesta de la democracia dominicana, donde no hubo sillazos, caos, desórdenes, sino que las votaciones estuvieron matizadas por el orden y el respeto".
El recién electo Radhamés Jiménez consideró que los integrantes del Comité Central valoraron a los aspirantes por su "sacrificio, entrega y hoja de servicio dentro de la organización".
Para Juan de los Santos, "en el Comité Político no hay ese elemento de quién tiene más fuerza, ahí prácticamente todas las decisiones se hacen por consenso, nunca he visto que ha habido un tranque".
Los otros seleccionados fueron Simón Lizardo, con 386 votos; Miriam Cabral con 382; De los Santos, con 355; Rubén Bichara, con 353; Lucía Medina, con 329; Carlos Pared Pérez, con 310; y Gonzalo Castillo, con 296. Margarita Cedeño de Fernández y Abel Martínez fueron ratificados por aclamación.
El poder de danilo  y la disciplina de  los peledeistas
Los resultados del VIII Congreso Comandante Norge Botello confirman dos cosas: El PLD está integrado por gente disciplinada, con vocación de poder, y el presidente Danilo Medina siempre ha sido amo y señor de las estructuras de la organización política, fundada por Juan Bosch en 1973.
El proceso sirvió para evaluar la situación interna, elegir y seleccionar 168 miembros del Comité Central (CC) -órgano con 623 miembros- y 10 miembros del Comité Político (CP) -órgano de 35 miembros-. De los 168 miembros del CC, 30 puestos fueron seleccionados por la cúpula del CP, y de los 10 del CP, dos fueron una especie de concesión a Leonel Fernández.
Tanto en la elección de los miembros del CC, como en la del CP, el presidente Medina logró una mayoría cómoda, y demostró que la gente que conquistó, y que sirvió de plataforma para llegar al poder en 1996 mantiene su lealtad, demostrado con los resultados de las elecciones de ambos organismos. Pero hay que resaltar cómo el ex presidente Fernández, presidente del PLD, asumió los resultados.
¿Qué se demuestra con esto? Disciplina a toda prueba, vocación de poder, y que en el PLD hay una corriente que se aglutina alrededor de Medina, y que será determinante en los procesos internos venideros, como la ampliación de intermedios, elección de los candidatos a la Presidencia, a senadores, diputados, alcaldes y regidores.
En definitiva, al presidente Medina todo le está saliendo bien: más control de las estructuras del partido, y un gobierno con una aprobación superior al 87%, según la última encuesta Gallup-Hoy. El presidente Medina está blindado, con gente muy leal en las estructuras de control, que le dan la fortaleza para decidir el futuro de ese partido.

Danilo arrasa con la mayoría de los nuevos puestos en el Comité Político del PLD

De los ocho puestos sometidos a votación en el CC, sólo Radhamés Jiménez es seguidor de Leonel
SANTO DOMINGO. La corriente que encabeza el presidente Danilo Medina dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se alzó con la mayoría de los puestos para miembros del Comité Político del partido oficialista.
Durante el encuentro del Comité Central peledeísta para elegir los nuevos miembros del CP, de los ocho puestos sometidos a votación, siete fueron obtenidos por seguidores del presidente Medina.
Los electos son Simón Lizardo, Miriam Cabral, Radhamés Jiménez, Juan de los Santos, Rubén Jiménez Bichara, Yomaira (Lucía) Medina, Carlos Pared Pérez y Gonzalo Castillo.
En el inicio de la sesión, y de acuerdo con lo previsto, fueron promovidos al Comité Político, como miembros plenos, Margarita Cedeño de Fernández y Abel Martínez, quienes hasta la fecha permanecían en calidad de ex oficio, por sus condiciones de vicepresidenta de la República y presidente de la Cámara de Diputados.
Según los resultados de la votación, Lizardo obtuvo 386 votos (64.23%); Cabral, 382 (63.56%); Jiménez alcanzó 363 votos (60.40%); De los Santos, 355 (59.07%); Bichara sumó 353 (58.74%); Medina, 329 (54.74%); Pared Pérez, 310 (51.58%); y Castillo 296 (49.25%).
Los resultados fueron leídos por el secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez.
Los nuevos miembros tomaron juramento de inmediato ante el presidente del PLD, Leonel Fernández, quien definió el proceso como transparente, y exhortó a los miembros del Comité Político a cumplir con los mandatos del partido.
"Fue un proceso transparante y que al mismo tiempo ha contado con un apoyo tecnológico eficaz y que se ha hecho en un tiempo razonable".
El encuentro de los peledeístas se llevó a cabo en uno de los salones del Hotel Magna 365, antiguo Meliá, en la avenida George Washington.
Problemas con el escáner
Se recontaron las boletas pasadas por escáner, pues el dispositivo primero registró 602 votos, habiendo sido 604 boletas las que coincidían con el quorum.
Luego, la validación arrojó que las boletas válidas fueron 602, también comprobado de forma manual, lo que redujo el número de votos para ganar a 198.
Detalles
La reunión del Comité Central se inició con la entrada de los presidentes de la República Danilo Medina, y del PLD, Leonel Fernández.
Ambos líderes del PLD llegaron juntos a la mesa directiva, en un gesto de unidad partidaria.
A Danilo le tributaron una cerrada ovación, de pie, por su defensa del país ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Durante la reunión también se tributó un homenaje a la fallecida doña Dedé Mirabal.
Entre los acuerdos previos estuvo no permitir aplausos para los propuestos al Comité Político.
Cada mesa de votación estuvo presidida por un miembro del Comité Político.
Se prepararon 16 mesas, donde votaron 602 miembros del CC presentes, 39 miembros en cada mesa.
Trascendió que declinaron su candidatura al comité Político, Mayobanex Escoto, Maritza Hernández, y Cristina Pérez de Amorós.


Comenzó era del danilismo en el PLD, tras los resultados de las elecciones y Congreso

El sector liderado por Medina trazó una estrategia de control políticoLas actividades internas del PLD fueron exitosas.
SANTO DOMINGO. Nuevos aires soplan en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), donde, a pesar de que no se ha producido una renovación en los organismos, sí ha habido un cambio en la hegemonía grupal.
Desde el pasado miércoles es un hecho consumado el dominio del sector que sigue al presidente Danilo Medina, ya que cuenta con alrededor de 400 miembros de los 623 del Comité Central, 15 de los 35 miembros del Comité Político, y el apoyo mayoritario de 5 de los siete denominados miembros de la "OTAN", grupo de gran influencia en ese organismo.
A pesar de que las votaciones para los miembros del Comité Político fueron secretas, el danilismo impuso su estrategia de avance grupal, al postular sólo a nueve de los 21 candidatos para esa posición.
Esto les permitió no dispersar sus votos, y hasta respaldar dentro de la lista cerrada del grupo a un candidato del sector contrario, Radhamés Jiménez, quien obtuvo el tercer lugar con 363 votos. A favor de Jiménez también está que recorrió el país explicando su propuesta, pero otros de su sector, como Félix Bautista, Franklin Rodríguez y Rafael Camilo, no corrieron la misma suerte.
El apoyo al ex procurador, así como la entrada al juego del asistente del mandatario, Carlos Pared, y del ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, fueron puntos que impidieron la llegada de Bautista al exclusivo club.
Tras las plenarias del 24 de noviembre del año pasado, el danilismo logró su estrategia de recuperar un control de las estructuras del PLD que siempre se le atribuyó a Medina, y reflejar la popularidad externa del mandatario de un 80%, en las filas del partido.
Estos resultados le dan a Medina una mayor fortaleza y seguridad para gobernar, y se espera que busquen obtener la mayor cantidad de candidatos a senadores, diputados, alcaldes, regidores y directores de distritos municipales para los comicios del 2016.
Ante esto, el ex presidente Leonel Fernández ha asumido una actitud de prudencia política, cumpliendo con sus funciones institucionales, y contemplando el momentum político de Medina.
Las opiniones
El aspirante presidencial y miembro de Comité Político, Francisco Javier García, definió la elección del miércoles como "una fiesta de la democracia dominicana, donde no hubo sillazos, caos, desórdenes, sino que las votaciones estuvieron matizadas por el orden y el respeto".
El recién electo Radhamés Jiménez consideró que los integrantes del Comité Central valoraron a los aspirantes por su "sacrificio, entrega y hoja de servicio dentro de la organización".
Para Juan de los Santos, "en el Comité Político no hay ese elemento de quién tiene más fuerza, ahí prácticamente todas las decisiones se hacen por consenso, nunca he visto que ha habido un tranque".
Los otros seleccionados fueron Simón Lizardo, con 386 votos; Miriam Cabral con 382; De los Santos, con 355; Rubén Bichara, con 353; Lucía Medina, con 329; Carlos Pared Pérez, con 310; y Gonzalo Castillo, con 296. Margarita Cedeño de Fernández y Abel Martínez fueron ratificados por aclamación.
El poder de danilo  y la disciplina de  los peledeistas
Los resultados del VIII Congreso Comandante Norge Botello confirman dos cosas: El PLD está integrado por gente disciplinada, con vocación de poder, y el presidente Danilo Medina siempre ha sido amo y señor de las estructuras de la organización política, fundada por Juan Bosch en 1973.
El proceso sirvió para evaluar la situación interna, elegir y seleccionar 168 miembros del Comité Central (CC) -órgano con 623 miembros- y 10 miembros del Comité Político (CP) -órgano de 35 miembros-. De los 168 miembros del CC, 30 puestos fueron seleccionados por la cúpula del CP, y de los 10 del CP, dos fueron una especie de concesión a Leonel Fernández.
Tanto en la elección de los miembros del CC, como en la del CP, el presidente Medina logró una mayoría cómoda, y demostró que la gente que conquistó, y que sirvió de plataforma para llegar al poder en 1996 mantiene su lealtad, demostrado con los resultados de las elecciones de ambos organismos. Pero hay que resaltar cómo el ex presidente Fernández, presidente del PLD, asumió los resultados.
¿Qué se demuestra con esto? Disciplina a toda prueba, vocación de poder, y que en el PLD hay una corriente que se aglutina alrededor de Medina, y que será determinante en los procesos internos venideros, como la ampliación de intermedios, elección de los candidatos a la Presidencia, a senadores, diputados, alcaldes y regidores.
En definitiva, al presidente Medina todo le está saliendo bien: más control de las estructuras del partido, y un gobierno con una aprobación superior al 87%, según la última encuesta Gallup-Hoy. El presidente Medina está blindado, con gente muy leal en las estructuras de control, que le dan la fortaleza para decidir el futuro de ese partido.
BIENVENIDOS brayner gomez

Danilismo muestra dominio en Comité Central




Recogieron firmas y 363 miembros del CC piden a congresistas pasar reformaEl conflicto interno en el PLD por la reforma se agudiza. | Fotógrafo: Martín Castro
SANTO DOMINGO. El presidente Danilo Medina y sus seguidores dieron otra muestra de predominio en los organismos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) al presentar hoy las firmas de apoyo de 363 de 635 miembros del Comité Central de esa organización.
Ahí resaltan que el danilismo llega a 386 votos en el Comité Central, ya que a ellos se adhieren 23 votos de los dirigentes del Comité Político que también son miembros de ese organismo, y favorecen la reelección del presidente Medina.
Entre los firmantes sobresale el ministro de la presidencia, Gustavo Montalvo, quien no se ha pronunciado sobre el tema.
También lo firman 12 senadores, que son Amílcar Romero, de la provincia Duarte; Charlie Mariotti, de Monte Plata; Ivón Chahín, de El Seibo; Félix Nova, de Monseñor Nouel; Heinz Vieluf, de Montecristi; Wilton Guerrero, de Peravia; Rubén Darío Cruz, de Hato Mayor; Tommy Galán, de San Cristóbal; Rafael Calderón, de Azua; Juan Orlando Mercedes, de Independencia; Luis René Canaán, de Hermanas Mirabal y Antonio Cruz, de Santiago Rodríguez.
Con este mensaje, Medina y su sector advierten al expresidente Leonel Fernández y su grupo que si el conflicto por la reforma constitucional llega al Comité Central, también serían derrotados en el debate de la reforma constitucional para permitir la reelección presidencial consecutiva, como ocurrió el 19 de abril, cuando esa posición triunfó con 23 votos en la reunión de los 35 miembros del Comité Político.
En un documento publicado en esta edición, los danilistas llaman a los legisladores del PLD a acatar la decisión de ese organismo, amparados en el artículo 25 de los estatutos, que señalan en su acápite F que es función del Comité Político “dirigir la política congresual y municipal del partido”.
Advierten que “las decisiones que históricamente ha tomado el Comité Político, amparado en este artículo, nunca han sido cuestionadas por ningún órgano u organismo del partido, lo que ha sido la garantía de nuestra unidad política. Por lo que entendemos la decisión debe ser respetada”. Asimismo, indican que sólo la disciplina y el respeto a los estatutos garantizan la unidad del PLD.
Los danilistas aseguran que son 433 los miembros del Comité Central que respaldan su posición (74%), ya que para los fines de esa publicación de las firmas sólo fueron considerados aquellos que pudieron firmar directamente.
Aseguran, además, que el Comité Central tiene una matrícula de 608 miembros, excluyendo a los fallecidos y en licencia por sus funciones.
Comisión se reunirá
La Comisión especial designada para analizar el proyecto de reforma constitucional convocó a sus nueve miembros a una reunión que realizará mañana a las 10:30 a.m. en el salón Eugenio María de Hostos del Senado.
Los integrantes son Reinaldo Pared, Julio César Valentín, Adriano Sánchez Roa, Euclides Sánchez, Rafael Calderón, Amable Aristy, Félix Vásquez, Arístides Victoria y Félix Nova.
Leonelistas  se declaran garantes de la Constitución
Los diputados y miembros del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que siguen al ex presidente Leonel Fernández reiteraron ayer “la inequívoca y firme decisión de ser defensores y garantes de la Constitución de 2010”.

El diputado Henry Merán leyó un documento de prensa ante otros 33 diputados peledeístas de la misma tendencia, expresando que “nos mantendremos alertas y vigilantes para que los procedimientos constitucionales que establece nuestra Carta Sustantiva no resulten vulnerables o desconocidos por fórmulas ilegales, atropellantes y antidemocráticas que en modo alguno propician el consenso y la participación de la sociedad dominicana”.
BIENVENIDOS brayner gomez

miércoles, 13 de mayo de 2015

Presidente Danilo Medina recorre nuevo centro cardiovascular CEDIMAT


lunes, 11 de mayo de 2015

Bosch, Aristide y Estados Unidos


  Listín Diario | “Observatorio Global” Autor: Leonel Fernández
@LeonelFernandez
De manera sorprendente, sin que antes se hubiese advertido, hay notables similitudes en la trayectoria política de Juan Bosch y Jean-Bertrand Aristide. Bosch, por ejemplo, fue electo en diciembre del 1962, como el primer presidente democrático dominicano, con más del 60 por ciento de los votos, luego de treinta años de dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Tomó posesión en el mes de febrero del año siguiente, y siete meses después, en septiembre de 1963, fue derrocado mediante un golpe de Estado militar.
Igual ocurrió con Aristide. Este fue electo en diciembre de 1990, con más del 60 por ciento de los votos, como el primer presidente democrático haitiano, luego de una dictadura de casi treinta años de los Duvalier. Asumió su mandato en el mes de febrero del 1991, y siete meses después, en septiembre de ese mismo año, fue depuesto mediante un golpe de Estado militar.
Las razones de ambos golpes de Estado resultan también más o menos análogas. Bosch, un líder nacional popular, con una agenda de reformas sociales radicales, encontró la resistencia de una oligarquía conservadora, ansiosa de poder.
Aristide, un antiguo sacerdote salesiano, portavoz de la teología de la liberación, quien representaba una esperanza de profundos cambios democráticos y de desarrollo económico y social, era contemplado con gran recelo y suspicacia por las élites tradicionales del poder económico y militar.
Pero hasta ahí las semejanzas. Lo que resulta luego es la reacción de los Estados Unidos y de la comunidad internacional con respecto a la realización de esos golpes de Estado en la República Dominicana y Haití, y la eventualidad del retornos de éstos al poder.
Entre uno y otro acontecimiento transcurre un período de 28 años, es decir, toda una generación, o un ciclo político; y en esa etapa se produce una transformación en el sistema político mundial que es donde se encuentra la clave para comprender la diferencia de conducta de la comunidad internacional frente a esos dos acontecimientos ocurridos en ambos lados de la isla Hispaniola.
La Guerra Fría
Con respecto al derrocamiento del gobierno de Juan Bosch, la reacción inicial del gobierno del presidente John F. Kennedy, fue la de deplorar la realización del golpe de Estado, romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de facto y suspender la ayuda económica y militar.
Pero dos meses después del golpe contra Bosch, en noviembre de 1963, el presidente Kennedy caía abatido por las balas de un fusil, en las calles de Dallas, Texas. Su sucesor, Lyndon B. Johnson, quien había asistido a la ceremonia de toma de posesión del presidente Bosch, al mes de ocupar la Casa Blanca reconoció al Triunvirato y restableció las relaciones diplomáticas.
Podría considerarse que el presidente Johnson adoptó ese cambio de actitud del gobierno de los Estados Unidos sobre la base de que se trataba de un fait accompli, esto es, de un hecho cumplido, del cual ya nada podía hacerse.
Sin embargo, lo cierto es que a pesar de que el presidente Bosch había tenido, a lo largo de su carrera política, una conducta democrática ejemplar, en determinados círculos de poder de los Estados Unidos había la suspicacia, alimentada por ciertos sectores conservadores de la vida nacional, de que tenía inclinaciones comunistas o era muy flexible con respecto a éstos.
Lo que han venido a revelar los documentos desclasificados del gobierno de los Estados Unidos, con respecto a este tema, es que desde la Embajada norteamericana en la República Dominicana, había posiciones ambiguas.
Por un lado estaba el embajador John Bartlow Martin, en cuyos informes se observa el propósito de tratar de preservar el apoyo de Washington al gobierno dominicano, a pesar de ciertas críticas al estilo de ejercicio gubernamental.
Para eso, incluso, viajó a la capital norteamericana, poco antes del golpe, tratando de conquistar respaldo a su punto de vista en diversas agencias y departamentos del gobierno de su país. Finalmente, se entrevistó hasta con el presidente Kennedy, quien le escuchó con atención, pero al momento de la despedida, le manifestó con sutil humor, pero velada advertencia, lo que sigue. Dijo: “No quisiera que Ud. se convierta en el Earl T. Smith de mi administración”.
Earl T. Smith había sido el último embajador de los Estados Unidos en Cuba, antes del triunfo de la Revolución en 1959, y con su mensaje lo que Kennedy le estaba expresando a su representante diplomático, es que no quería que la República Dominicana se convirtiera en una segunda Cuba.
Contrario al embajador Martin, los cables e informes de la CIA y de los miembros de la misión militar, MAAG, eran completamente desfavorables a la figura del presidente dominicano, sobre quien albergaban dudas y vertían el juicio de que en el mejor de los casos resultaba impredecible.
La lógica de la Guerra Fría, de la lucha contra el comunismo y el peligro de la Revolución cubana era lo que predominaba para aquella época; y ese fue el criterio que prevaleció, cuando diecinueve meses después del golpe de Estado, con motivo de la Revolución de Abril de 1965, los Estados Unidos intervinieron militarmente en la República Dominicana, impidiendo el retorno al poder de un gobierno elegido democráticamente, bajo el criterio de evitar una segunda Cuba, o la instauración de un régimen comunista.
El caso Aristide
En el caso del golpe de Estado militar contra el gobierno del presidente Jean-Bertrand Aristide, el 29 de septiembre de 1991, el gobierno de los Estados Unidos, además de condenar el golpe, congeló los fondos del gobierno haitiano y de los líderes de la asonada militar; prohibió la exportación de dispositivos militares y policiales al país caribeño; y se propuso como objetivo el retorno de Aristide al poder.
Por su parte, el Consejo Permanente de la OEA reaccionó inmediatamente y emitió la Resolución 1080, en virtud de la cual se condenaba el golpe y se acordaba la celebración de una reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para los días inmediatos.
En esa reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, se decidió reconocer a los representantes designados por el gobierno constitucional del presidente de Jean- Bertrand Aristide como los únicos representantes legítimos del gobierno de Haití ante los órganos, agencias y entidades del sistema interamericano.
Se recomendó, además, una suspensión de las relaciones diplomáticas con el gobierno militar del general Raoul Cedras; poner fin a la ayuda económica y militar a Haití; y proceder a una ruptura de las relaciones comerciales.
La razón de ese cambio de actitud se debió a que como consecuencia del fin de la Guerra Fría, desde fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, y al proceso de transición democrática llevada a cabo en América Latina y el Caribe, desde fines de los años setenta, el comunismo había dejado de ser un anatema.
Fruto de eso, de lo que se trataba entonces era de fortalecer y consolidar las instituciones democráticas. Por eso motivo, la propia OEA experimenta una renovación, y adopta una actitud más activa y resuelta en contra de los golpes de Estado.
En 1990, por ejemplo, había creado una Unidad para la Democracia, y en junio de 1991 suscribe el llamado compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano, el cual significó un cambio radical con respecto a su concepción de defensa colectiva de la democracia.
Esos cambios institucionales dentro del sistema interamericano estaban teniendo lugar en el preciso momento en que se intentaba revertir el proceso democrático con golpes de Estado en Haití, Perú, Guatemala y Surinam.
Haití fue el primer país donde los nuevos mecanismos institucionales de no reconocimiento a los gobiernos surgidos de una interrupción del orden constitucional fueron puestos en práctica. En el proceso, por supuesto, hubo muchas dificultades y tensiones. De hecho, diversos acuerdos de resolución del conflicto fueron abortados. Los militares golpistas se resistían a abandonar el poder.
Al final, sin embargo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, bajo solicitud de los Estados Unidos, autorizó una intervención militar en la patria de Toussaint L´Ouverture.
Y fue así, de esa manera, como el 15 de octubre de 1994, luego de tres años en el exilio, Jean-Bertrand Aristide retornaba como presidente legítimo y constitucional de la República de Haití.
El tiempo y los cambios en el ámbito internacional determinaron los diferentes comportamientos adoptados por los Estados Unidos y la comunidad internacional frente a dos acontecimientos políticos de la misma naturaleza.
Leonel Fernández
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lunes, 27 de abril de 2015

Bosch, La revolución de abril y la doctrina Johnson


  Listín Diario | “Observatorio Global” Autor: Leonel Fernández
@LeonelFernandez
Hace exactamente medio siglo, el 28 de abril de 1965, el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson ordenó la llamada Operación Power Pack, que consistió en una intervención militar de los Estados Unidos en la República Dominicana, violatoria de nuestra soberanía, independencia y dignidad nacional.
De 41 buques inicialmente desplegados para bloquear la isla, la ocupación comenzó con la presencia en nuestro territorio de miembros del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, a la cual se le unió la mayor parte de la 82 División Aerotransportada del Ejército norteamericano, para un total de 42 mil soldados, bajo la dirección del teniente general Bruce Palmer.
Conforme a documentos que han sido desclasificados por el gobierno norteamericano, el general Earl Wheeler, jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, transmitió al general Palmer las siguientes inst ruc c i one s , que sirven de guía para establecer las diferencias entre lo aparente y lo real. Dijo así:
“Su misión anunciada es la de salvar vidas norteamericanas. Su misión verdadera es evitar que República Dominicana sea comunista. El Presidente ha declarado que no permitirá otra Cuba. Usted tomará todas las medidas necesarias para cumplir con esa misión. Se le proporcionarán suficientes fuerzas para que cumpla con ese trabajo”.
Eso, obviamente, contrasta con lo que el propio presidente Lyndon B. Johnson había dicho en su discurso del 2 de mayo de 1965, a ocho días del estallido de la Revolución, en el que sostuvo que “la rebelión pro-Bosch se había iniciado como una revolución democrática popular comprometida con la democracia y la justicia social”.
En idénticos términos también se había pronunciado Adlai Stevenson, representante de los Estados Unidos en las Naciones Unidas, al sostener que el gobierno de su país “nunca había considerado que el partido político de Bosch fuese extremista”.
Si en palabras del presidente Johnson, la Revolución de Abril de 1965 había sido en sus inicios una revolución democrática popular, y en la de su representante ante las Naciones Unidas, el partido de Bosch no era extremista, ¿a qué se debió, entonces, que se ordenara una ocupación militar para evitar que la República Dominicana se convirtiera en una segunda Cuba?
La Doctrina Johnson
La respuesta se encuentra en la aplicación de la llamada Doctrina Johnson, que forma parte de la política de Guerra Fría, surgida después de la Segunda Guerra Mundial, como resultado de la rivalidad entre las dos grandes superpotencias de la época: los Estados Unidos y la Unión Soviética.
Conforme a esa política, los Estados Unidos tenían que crear un muro de contención al avance del comunismo a escala internacional. De lo contrario, se produciría un efecto dominó, en el que los países irían cayendo como fichas en el campo comunista, generándose, de esa manera, una grave amenaza a la supervivencia del bloque capitalista.
En esos términos fue enmarcada la Revolución cubana de Fidel Castro. En principio, se le vio como una revuelta para derrocar una dictadura: la de Fulgencio Batista.
Luego, como la de un movimiento nacionalista radical que afectaba los intereses norteamericanos por vía de las expropiaciones de empresas e inversiones; y con posterioridad al fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, como la de un país socialista, aliado a la Unión Soviética, archirrival de los Estados Unidos.
De esa manera, Cuba se convirtió en América Latina en el punto de referencia de lo que la política de los Estados Unidos procuraba evitar en la región. Por ese motivo, el presidente John F. Kennedy creó la Alianza para el Progreso, como respuesta a la Revolución Cubana. Se procuraba promover reformas para evitar la revolución.
Se cuenta que el propio presidente Kennedy le señaló a John Bartlow Martin, cuando le designó como embajador en nuestro país, luego de la muerte de Trujillo, que la política norteamericana hacia la República Dominicana, como hacia el resto de América Latina, tenía que partir de tres opciones posibles.
La primera sería la de establecer un régimen democrático. La segunda, un gobierno tipo Trujillo; y la tercera, un sistema al estilo Castro y la Revolución cubana. Concluía Kennedy: Había que aspirar a lo primero, sin descartar lo segundo, para evitar lo tercero.
Y es precisamente dentro de ese esquema que se inscribe la Doctrina Johnson, la cual, además de ser una extensión de las de Truman, Eisenhower y Kennedy, postula el criterio de que una revolución en cualquier país del Hemisferio Occidental no sería considerada como un asunto local, cuando “su objetivo es el establecimiento de una dictadura comunista”.
La idea de que la Revolución de Abril de 1965, cuya meta era lograr el retorno de Juan Bosch al poder y el restablecimiento de la Constitución de 1963 fuese comunista, fue algo que empezó a alimentarse de los cables enviados por la embajada norteamericana en el país, los informes de la CIA y del cuerpo de asesores militares, MAAG, a sus superiores en Washington.
Esos informes terminarían ejerciendo una gran influencia a la hora de tomar decisiones, como se evidencia, por ejemplo, en la transcripción de la conversación telefónica sostenida entre el presidente Johnson y su asesor personal, Abe Fortas, en la que el jefe del Estado norteamericano, le dice lo siguiente:
“La CIA dice que esta es una operación dirigida y completamente dominada por Castro. Empezó como una operación Bosch, pero ha sido completamente removida del cuadro. Los comunistas le apartaron y han tomado completamente el control...”.
En otra nota, tomada por Jack Valenti, Asistente Especial del Presidente, el 30 de abril de 1965, se lee al presidente Johnson decir:
“No estoy dispuesto a permitir que esta isla pase al control de Castro... ¿Cómo podemos enviar tropas a 10 mil millas de distancia, y permitir que Castro tome control en nuestras propias narices? Analicemos. Hemos resistido a los comunistas en todo el mundo: en Vietnam, Líbano y Grecia. ¿Qué estamos haciendo en nuestro patio trasero? Sabemos que los líderes rebeldes son comunistas”.
Fue esa convicción de que la Revolución de Abril había empezado siendo una revolución democrática popular, pero terminó siendo dirigida por los comunistas, lo que condujo a Johnson, de manera errónea, a tomar la decisión de poner en ejecución la operación Power Pack y ocupar militarmente, a la República Dominicana.
Bosch y el Comunismo
Pero si bien para la época de la Revolución de Abril de 1965 se hacía una separación entre Bosch, como líder de una revolución democrática popular, y los partidos de izquierda, lo cierto es que desde la misma campaña electoral que lo condujo al poder en el 1962, había tenido que cargar con el estigma de ser comunista o de ser, frente a éstos, muy flexible y permisivo.
Eso empezó con la acusación del padre Láutico García, en virtud de la cual las pruebas de las inclinaciones de Bosch hacia el comunismo se encontraban en un artículo publicado por éste, en el que afirmaba que Lenin, el líder de la Revolución Rusa, había sido un paradigma de gobernante que supo gobernar.
En una memorable polémica, que fue televisada, el padre Láutico García se retractó de su imputación, y el laureado escritor y político dominicano, autor de La Mañosa, procedió a ganar las elecciones en forma abrumadora.
Sin embargo, el daño estaba hecho. Las acusaciones nunca cesaron. A Bosch se le presionaba, para al igual que Rómulo Betancourt en Venezuela, persiguiera a los partidarios de las ideas marxistas- leninistas. Nunca lo hizo; y eso provocó que sus adversarios continuaran sembrando la duda, la intriga y la cizaña.
En verdad, Bosch era fundamentalmente un demócrata y un reformador social. Un hombre con sentido de dignidad e independencia. Se había propuesto la elaboración de una Constitución, que además de los tradicionales elementos liberales, recogiese aspectos sociales. Se planteó la realización de una reforma agraria, que limitaba el latifundio. Amenazó con cancelar contratos de azúcar y de melaza. Estableció restricciones al derecho de propiedad de los extranjeros. Propuso la escuela laica y denunció el contrato del Consejo de Estado con la Esso para una refinería de petróleo.
Todas esas medidas, controversiales, pero válidas dentro de un contexto democrático, le generaron grandes tensiones y dificultades. La prensa norteamericana, especialmente los periodistas Hal Hendrix y Jules Dubois, le desataron una campaña feroz, tildándole de comunista, la cual era reproducida en la prensa nacional. Igual hacían algunos legisladores norteamericanos, como el congresista Armisted Selden y el senador George Smathers, quienes desde sus curules, en el Capitolio, en Washington, lanzaron encendidos ataques contra la figura del jefe del Estado dominicano.
Como puede verse, aún antes del estallido de la Revolución de Abril, el tema era cómo evitar el control comunista de la República Dominicana. Las mentes más lúcidas en los círculos de poder de los Estados Unidos tenían que albergar la convicción de que el símbolo de la Revolución de 1965 era un hombre de auténticas credenciales democráticas. Pero en torno a su figura había, entonces, mucho recelo, suspicacia y desconfianza.
Medio siglo después, sin embargo, su nombre, junto al de Francisco Alberto Caamaño Deñó, Rafael Tomás Fernández Domínguez y de todos aquellos que arriesgaron sus vidas para defender nuestra libertad, independencia y soberanía, ocupan un sitial de honor en el corazón del pueblo dominicano.
Leonel Fernández
 

lunes, 23 de marzo de 2015

Sistema de Partidos: Democracia y hegemonía popular



Leonel Fernández a través de mail50.wdc03.rsgsv.net 

9:30 a. m. (Hace 1 hora.)


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Sistema de Partidos: Democracia y hegemonía popular Listín Diario | “Observatorio Global” Autor: Leonel Fernández
@LeonelFernandez
Además de haber ganado las últimas cinco elecciones en forma consecutiva por encima del 50% de los votos emitidos, tres presidenciales y dos congresionales y municipales, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), figura actualmente en diversas encuestas con un apoyo superior al 70%.
¿Por qué ocurre eso? ¿Cuáles razones explican que el partido morado de la estrella amarilla, fundado por Juan Bosch, se haya convertido desde finales del siglo XX y los primeros tres lustros del siglo XXI, en la principal fuerza política de la República Dominicana?
Las interrogantes cobran pertinencia cuando se sabe que no siempre fue así. Cuando el PLD participó por vez primera en un certamen electoral, en el 1978, solo obtuvo 18,000 votos, equivalente al 1%, lo que le obligó a recabar nuevamente firmas para recuperar su legalización.
Eso también contrasta con el hecho de que durante cuatro décadas las fuerzas políticas que con mayor incidencia gravitaron en el ámbito político nacional fueron el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Para comprender, por consiguiente, la manera en que el péndulo político osciló en la República Dominicana durante ese ciclo histórico, conviene situarse en lo que ocurrió en el país en la etapa inmediatamente posterior al ajusticiamiento del tirano, Rafael Leónidas Trujillo, en el 1961.
Y en efecto, lo que ocurrió fue un proceso largo y sinuoso de transición a la democracia que, aunque en algunos momentos se vio interrumpido, representó en todo momento una lucha por la conquista de la libertad, la democracia y la justicia social.
En un primer momento esa lucha consistió en la destrujillización del país, esto es, en la salida de los familiares y remanentes de lo que significó la larga dictadura. Pero poco después, en la organización de elecciones para la escogencia de un gobierno emanado de la voluntad popular.
Origen hegemonía PRD
Fue a partir de ese proceso electoral, de 1962, que empezó a construirse en el imaginario social colectivo del pueblo dominicano, la idea del Partido Revolucionario Dominicano como fuerza motriz u organización hegemónica en la defensa de lo nacional-popular.
La razón fundamental de ese fenómeno se debió a su figura central: el profesor Juan Bosch, quien en esos comicios obtuvo una aplastante victoria en contra de la Unión Cívica Nacional, integrada por los sectores más conservadores de la época.
Mientras los cívicos y su líder, el doctor Viriato Fiallo, enmarcaban el debate de aquellos tiempos en términos de trujillistas y antitrujillistas, Bosch, con su dilatada experiencia política obtenida en cerca de un cuarto de siglo en el exilio, orientó esa discusión más bien en lo que él mismo definió como una lucha entre tutumpotes e hijos de machepa.
Al plantearlo así, el profesor Bosch introdujo por vez primera en el ámbito nacional el aspecto social como tema dominante en el debate político, y orientó todo su accionar en cómo mejorar las condiciones de vida del pueblo dominicano, especialmente en sus estratos más bajos.
Durante su gobierno, Bosch introdujo importantes reformas institucionales y sociales en la vida del país. Como resultado, él y su partido, el PRD, concitaron gran apoyo popular y despertaron inmensas esperanzas en sectores tradicionalmente excluidos del interés de los actores políticos.
Desafortunadamente, el gobierno de Bosch solo duró 7 meses. Al producirse el golpe de Estado de septiembre de 1963 y surgir el gobierno del Triunvirato, numerosos dirigentes y seguidores del PRD fueron perseguidos y apresados.
Luego vino la Revolución de Abril de 1965, cuyo objetivo era tratar de reponer el gobierno de Bosch y restituir la Constitución de 1963. La intervención militar norteamericana, ordenada por el presidente Lyndon B. Johnson, en tiempos de Guerra Fría, para presuntamente evitar una segunda Cuba, lo impidió.
En todos esos acontecimientos, el PRD desempeñaba un rol protagónico, de principalía, con lo cual cimentaba una relación política, ideológica, organizativa y hasta emocional con distintos estratos de la sociedad dominicana.
Al emerger el periodo de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, entre 1966 y 1978, una vez más el Partido Revolucionario Dominicano, ya no solamente a través del profesor Juan Bosch, sino además a través de otra figura carismática, el doctor José Francisco Peña Gómez, jugaba el papel central en la resistencia que se hacía contra aquel régimen que durante buena parte de su tiempo tuvo un carácter eminentemente represivo.
Con el triunfo electoral de Antonio Guzmán, en los comicios de 1978, el PRD ponía fin a una etapa en la lucha por la democracia, al alcanzar la alternancia política del poder, pero al mismo tiempo iniciaba un nuevo capítulo en la vida nacional, en el que lo determinante ya no continuaría siendo la lucha por las libertades públicas, sino la conquista del desarrollo económico, la prosperidad y el bienestar social.
Debilitamiento, declive y emergencia
Durante el período examinado, el doctor Joaquín Balaguer y el Partido Reformista Social Cristiano, constituyeron el factor fundamental de poder. Durante sus 12 años de gobierno, lograron consolidar una estructura militar, empresarial, de clase media urbana, de núcleos marginados y de comunidades rurales.
Su fuerza estuvo en que durante su mandato se logró una relativa estabilidad política y un cierto orden, que se habían perdido durante el caos suscitado con el desmoronamiento del autoritarismo trujillista, el derrocamiento de Juan Bosch y la Revolución de Abril.
Además, la incidencia reformista se cimentó en el crecimiento económico alcanzado y el desarrollo de proyectos de infraestructuras en todo el ámbito del territorio nacional.
Aunque el doctor Balaguer retornaría al poder por 10 años más, entre 1986 y 1996, al no dejar un heredero político, con su desaparición física lo que ha habido es un proceso paulatino de debilitamiento del PRSC.
En lo que atañe al PRD, si bien es cierto que don Antonio Guzmán, con la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados y el respeto a los derechos humanos, contribuyó al avance de la democracia, no ocurrió lo mismo en el aspecto económico y social.
En ese sentido, su gobierno fue un fracaso, como lo fueron los sucesivos gobiernos del PRD, de Salvador Jorge Blanco, de 1982 a 1986; y de Hipólito Mejía, entre el 2000 y el 2004.
En estos dos últimos gobiernos la tasa promedio anual de crecimiento económico fue escasamente de 2.1% del PIB. El desempleo se disparó. El valor de la moneda dominicana se devaluó. La inflación se incrementó, y en general, la población dominicana experimentó un profundo descontento social, como quedó en las protestas de abril de 1984.
Un destacado politólogo norteamericano, Johathan Hartlyn, al discurrir sobre esa etapa reciente de nuestra historia, ha dicho lo siguiente:
“La historia de la lucha por la democracia política en la República Dominicana durante el período 1978-1996 muestra numerosas decepciones [...] Había razones para ser optimista en cuanto a que la transición de 1978 conduciría a un período de cambio político [Ö]de consolidación democrática. Estas razones incluían cambios sociales, el espectacular debilitamiento de los militares dominicanos y las prácticas y afirmaciones de los líderes del PRD. Sin embargo, el período de 1978 a 1986, cuando el PRD estaba en la presidencia, debe ser visto como una oportunidad perdida...”
A partir de 1996, con el ascenso al poder del Partido de la Liberación Dominicana, se inició otra etapa en la transición democrática de la República Dominicana.
En esta ocasión, una nueva generación de políticos tenía la oportunidad, que dejó deslizar el PRD, de por vez primera en el país, combinar el desarrollo económico y social con avances en el orden institucional democrático.
A pesar de las ácidas críticas que puedan verter sus adversarios, lo cierto es que, en términos generales, el PLD logró esos objetivos. Durante sus períodos de gobierno, el PLD ha fortalecido las instituciones democráticas, entre otros factores, con la más amplia reforma constitucional que conoce el país desde 1963; con la reforma administrativa-financiera del Estado; con la mejoría en la calidad de los servicios públicos; y con la reforma y modernización del Poder Judicial.
De igual manera, durante las administraciones peledeístas, se ha podido alcanzar una tasa promedio anual de crecimiento por encima del 7%, lo que ha determinado que el producto interno bruto se haya más que triplicado, al pasar de 20 mil a una cifra superior a los 60 mil millones de dólares.
Esa multiplicación en la capacidad de generación de riquezas, conjuntamente con la ejecución de una política orientada al incremento de la inversión social ha permitido alcanzar una disminución de la pobreza; generación de empleos; expansión de la clase media; incremento de la afiliación de la seguridad social y subsidio focalizado a los sectores más vulnerables de la población.
Al haber logrado esos objetivos, donde otros han fracasado, el PLD se ha convertido en la principal fuerza política del país de los últimos 20 años, y eso es lo que explica el éxito electoral que ha tenido y su condición actual de fuerza hegemónica, de carácter popular, en la vida política nacional.
Leonel Fernández



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Comité Político del PLD se reunirá el jueves




Comité Político del PLD se reunirá el jueves
El Partido de la Liberación Dominicana confirmó que el Comité Político de esa organización se reunirá el próximo jueves 26 a las ocho de la noche en el salón habilitado para ese organismo en la Oficina Presidencial en la zona universitaria del Distrito Nacional.
Reinaldo Pared Pérez, secretario general del PLD,  mediante un despacho de prensa de la Secretaría de Comunicacones de la organización confirmó de la convocatoria a los miembros de ese organismo de dirección política peledeísta.
“Informo de manera oficial que el Comité Político del Partido se reunirá el próximo jueves a las ocho de la noche” declaró Pared Pérez,  precisando que la reunión serà en la Oficina Presidencial ubicada en la calle Doctor Piñeyro de la Zona Universitaria en la capital dominicana.
Es una reunión de carácter ordinario y como tal,  los temas se presentan por la coordinación del organismo y  se tratan tambien los que se pongan sobre la mesa con la aprobación de los asistentes.
Desde este mismo fin de semana se inició la convocatoria a los miembros de esa estructura partidaria que son 35, encabezados por el Presidente de la organización Leonel Fernández, el secretario general Reinaldo Pared Pérez y del que forman parte el Presidente de la República Danilo Medina, la Vicepresidenta Margarita Cedeños de Fernández, la Presidenta del Senado de la República,  Cristina Lizardo y el Presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez.
Los Estatutos del Partido de la Liberación Dominicana definen al Comité Político como  el organismo ejecutivo del Comité Central y estará integrado por el Presidente del Partido, el Secretario General, más treinta y tres (33) miembros plenos.
Dentro de las funciones de ese organismo están la de  disponer las medidas que aseguren el cumplimiento de las tácticas generales establecidas por el Comité Central y de los objetivos estratégicos establecidos por el Congreso Ordinario y adoptar  las decisiones de lugar en todos los casos que, a su juicio, puedan afectar la vida del Partido.
La del jueves 26 de marzo será la primera reunión del Comité Político de este 2015.

BIENVENIDOS brayner gomez